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La corrupción un signo preocupante para el pais y la sociedad civil.
EL AUTOR es ministro cristiano, Reside en La Vega.
En una de las últimas campañas políticas, algunos de los partidos dominicanos, se contraatacaban diciendo: “Ellos son más corruptos que nosotros.” Realmente no entendí esa manera de hacer política, pues se admitía corrupción en las partes enfrentadas. La población tenía que elegir entre éstos, al menos corrupto, o en su defecto al más corrupto. La pregunta, sería ¿cómo medir la corrupción enarbolada por éstos?
La palabra corrupción significa: “Acción y efecto de corromper…Vicio o abuso introducido en las cosas no materiales.” Corromper: “Alterar, echar a perder, pudrir…Viciar, pervertir…sobornar, cohechar.”Corruptela: “Corrupción…Mala costumbre o abuso, especialmente los introducidos contra la ley”. Corrupto: “Que está corrompido” Dicc. L. Encl. 2000. Corrupto: Viciar el camino de dignidad y honestidad.
La corrupción es un signo preocupante, el cual está presente en todas las sociedades del mundo; los niveles de corrupción pueden ser diferentes entre unas y otras sociedades, pero ninguna escapa a esta realidad. Esta no es una invención es una realidad inherente en la conducta humana, de ahí que es universal y que deja los efectos de manera similar en todas las sociedades. Esta sobrepasa el poder de los hombres, porque se enquista en los corazones de las personas, inhibiendo las funciones éticas y espirituales de éstas, y corrompiendo el entendimiento de las mismas. La corrupción es de origen diabólico.
Toda persona en esencia es corrupta, porque en sí ha viciado alguna de sus conductas. A veces se tiran bolas de humo, para que las personas pongan las miradas sobre determinadas personas, o cosas, y de esa manera ocultar su propia realidad ante los demás. De ahí el fundamento de aquellas palabras de Jesucristo: “¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo?” Mt. 7:3, 4. Actuemos con sinceridad y honestidad al culpar a alguien de esto.
En una ocasión me contó una hermana, que había escuchado un pleito entre dos vecinas, las cuales se acusaban mutuamente de muchas cosas y se golpeaban. Una niña hija de una de ellas, viendo y oyendo la situación, le voceó a su madre: “Mami dile prostituta, antes que te lo diga a ti.” La corrupción es tal, en sociedades corruptas, que difícilmente alguien pueda levantar la cabeza libre de culpa. A veces se han vendido nombres de reputación, pero eso es una falacia, hasta que se haga una verdadera investigación y se aplique lo que es en sí corrupción; nadie escapa de ese pulpo mundial.
Hay que hacer diferencia entre lo que es corrupción basada en las leyes de un Estado, corrupción moral ante la sociedad, y corrupción espiritual ante Dios. La primera, sólo puede aplicarse cuando ha habido violación a una, o varias leyes; sin duda que muchas veces las leyes no abarcan, lo que las personas por lo general, piensan que deben abarcar, llamémosle deficiencia en las leyes. Entonces, un pueblo tiene las leyes que busca tener, dependiendo a quienes elija para hacer leyes; si el pueblo elige a personas equivocadas, entonces el problema está en el pueblo. De las leyes y su aplicación depende sancionar y minimizar la corrupción, pero no la eliminación de ésta; pueblos corruptos tienen leyes ineficaces para determinar lo que es la corrupción, y por lo tanto lo que la ley no sanciona, no es corrupción estatal ni legal. Muchos pueden hablar de corrupción por apreciación, pero no con fundamento legal, y si tienen fundamento legal mencionen las leyes violadas que es la única manera de probación, no las palabras.
La corrupción moral es muy relativa, pues lo que es moral en una sociedad, no necesariamente lo sea en otras. Pero aún más, lo que es moral para una persona, no significa que lo sea para otra persona en la misma sociedad. Por ejemplo, para muchos es inmoral, y aberración la homosexualidad y el lesbianismo, pero para otros no; sucede lo mismo con la fornicación y el adulterio, entre otras conductas que no están consideradas por algunos como algo inmoral. Y qué decir de aquellos que mandan a sus esposas al extranjero a hacer trabajo sexual, para que les envíen dineros a ellos.
La corrupción un signo preocupante para el pais y la sociedad civil.
EL AUTOR es ministro cristiano, Reside en La Vega.
En una de las últimas campañas políticas, algunos de los partidos dominicanos, se contraatacaban diciendo: “Ellos son más corruptos que nosotros.” Realmente no entendí esa manera de hacer política, pues se admitía corrupción en las partes enfrentadas. La población tenía que elegir entre éstos, al menos corrupto, o en su defecto al más corrupto. La pregunta, sería ¿cómo medir la corrupción enarbolada por éstos?
La palabra corrupción significa: “Acción y efecto de corromper…Vicio o abuso introducido en las cosas no materiales.” Corromper: “Alterar, echar a perder, pudrir…Viciar, pervertir…sobornar, cohechar.”Corruptela: “Corrupción…Mala costumbre o abuso, especialmente los introducidos contra la ley”. Corrupto: “Que está corrompido” Dicc. L. Encl. 2000. Corrupto: Viciar el camino de dignidad y honestidad.
La corrupción es un signo preocupante, el cual está presente en todas las sociedades del mundo; los niveles de corrupción pueden ser diferentes entre unas y otras sociedades, pero ninguna escapa a esta realidad. Esta no es una invención es una realidad inherente en la conducta humana, de ahí que es universal y que deja los efectos de manera similar en todas las sociedades. Esta sobrepasa el poder de los hombres, porque se enquista en los corazones de las personas, inhibiendo las funciones éticas y espirituales de éstas, y corrompiendo el entendimiento de las mismas. La corrupción es de origen diabólico.
Toda persona en esencia es corrupta, porque en sí ha viciado alguna de sus conductas. A veces se tiran bolas de humo, para que las personas pongan las miradas sobre determinadas personas, o cosas, y de esa manera ocultar su propia realidad ante los demás. De ahí el fundamento de aquellas palabras de Jesucristo: “¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo?” Mt. 7:3, 4. Actuemos con sinceridad y honestidad al culpar a alguien de esto.
En una ocasión me contó una hermana, que había escuchado un pleito entre dos vecinas, las cuales se acusaban mutuamente de muchas cosas y se golpeaban. Una niña hija de una de ellas, viendo y oyendo la situación, le voceó a su madre: “Mami dile prostituta, antes que te lo diga a ti.” La corrupción es tal, en sociedades corruptas, que difícilmente alguien pueda levantar la cabeza libre de culpa. A veces se han vendido nombres de reputación, pero eso es una falacia, hasta que se haga una verdadera investigación y se aplique lo que es en sí corrupción; nadie escapa de ese pulpo mundial.
Hay que hacer diferencia entre lo que es corrupción basada en las leyes de un Estado, corrupción moral ante la sociedad, y corrupción espiritual ante Dios. La primera, sólo puede aplicarse cuando ha habido violación a una, o varias leyes; sin duda que muchas veces las leyes no abarcan, lo que las personas por lo general, piensan que deben abarcar, llamémosle deficiencia en las leyes. Entonces, un pueblo tiene las leyes que busca tener, dependiendo a quienes elija para hacer leyes; si el pueblo elige a personas equivocadas, entonces el problema está en el pueblo. De las leyes y su aplicación depende sancionar y minimizar la corrupción, pero no la eliminación de ésta; pueblos corruptos tienen leyes ineficaces para determinar lo que es la corrupción, y por lo tanto lo que la ley no sanciona, no es corrupción estatal ni legal. Muchos pueden hablar de corrupción por apreciación, pero no con fundamento legal, y si tienen fundamento legal mencionen las leyes violadas que es la única manera de probación, no las palabras.
La corrupción moral es muy relativa, pues lo que es moral en una sociedad, no necesariamente lo sea en otras. Pero aún más, lo que es moral para una persona, no significa que lo sea para otra persona en la misma sociedad. Por ejemplo, para muchos es inmoral, y aberración la homosexualidad y el lesbianismo, pero para otros no; sucede lo mismo con la fornicación y el adulterio, entre otras conductas que no están consideradas por algunos como algo inmoral. Y qué decir de aquellos que mandan a sus esposas al extranjero a hacer trabajo sexual, para que les envíen dineros a ellos.
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OPINION PUBLICA
La transculturación, como efecto alienante, ha dejado a muchas sociedades amoral. En consecuencia no se puede medir lo que es corrupción moral. Cada sociedad debe definir cuales son las normas morales que las guían. He oído términos por radio y televisión que me sorprenden, porque los he considerado inmoral, sin embargo otras personas dicen que eso está bien. El apóstol Pablo escribió: “No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres” I Co. 15:33; “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes” Ef. 4:29. ¿Qué es moral, amoral e inmoral en las sociedades latinas? ¿Puede alguien definirla? Desde un enfoque teórico sí, pero no en la práctica.
La corrupción ante Dios, es aquella que está enmarcada en los deseos pecaminosos de la carne. “Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, e hicieron abominable maldad; no hay quien haga bien…Cada uno se había vuelto atrás; todos se habían corrompido; no hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno” Salm. 53: 1- 3. Esta forma de corrupción lo daña todo, porque corrompe al individuo internamente, como lo expresa Pablo al joven Tito: “Todas las cosas son puras para los puros, mas para los corrompidos e incrédulos nada les es puro; pues hasta su mente y su conciencia están corrompidas” Tit. 1:15. Todo ser humano es corrupto, no nos engañemos unos a otros.
Dice el sabio Salomón que “las dádivas corrompen el corazón” Ecl. 7:7. Pero también escribió: “Mas el que comete adulterio es falto de entendimiento; corrompe su alma el que tal hace” Prov. 6:32; “Como fuente turbia y manantial corrompido, es el justo que cae delante del impío” Prov. 25:26. La corrupción es un mal que debemos desechar.
Cuando se corrompe la sociedad ninguna de éstas se puede practicar, puesto que el hombre en particular, en gran manera como fruto de la sociedad se corrompe junto a ella. El mundo estaba corrompido, antes del diluvio en el tiempo de Noé: “Y se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia. Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra” Gén. 6:11, 12. Lo mismo está pasando en el mundo, todo camino del hombre ha sido corrompido; roguemos a Dios que tenga misericordia de nosotros.
Las sociedades juzgan como corrupto al ser humano, sea cierto o falso, por el simple rumor y morbosidad; mas Dios nos puede rescatar de la corrupción, pues dice: “Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos con temor todo el tiempo de vuestra peregrinación; sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación” I Ped. 1:17- 19. Dios le bendiga.
La corrupción ante Dios, es aquella que está enmarcada en los deseos pecaminosos de la carne. “Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, e hicieron abominable maldad; no hay quien haga bien…Cada uno se había vuelto atrás; todos se habían corrompido; no hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno” Salm. 53: 1- 3. Esta forma de corrupción lo daña todo, porque corrompe al individuo internamente, como lo expresa Pablo al joven Tito: “Todas las cosas son puras para los puros, mas para los corrompidos e incrédulos nada les es puro; pues hasta su mente y su conciencia están corrompidas” Tit. 1:15. Todo ser humano es corrupto, no nos engañemos unos a otros.
Dice el sabio Salomón que “las dádivas corrompen el corazón” Ecl. 7:7. Pero también escribió: “Mas el que comete adulterio es falto de entendimiento; corrompe su alma el que tal hace” Prov. 6:32; “Como fuente turbia y manantial corrompido, es el justo que cae delante del impío” Prov. 25:26. La corrupción es un mal que debemos desechar.
Cuando se corrompe la sociedad ninguna de éstas se puede practicar, puesto que el hombre en particular, en gran manera como fruto de la sociedad se corrompe junto a ella. El mundo estaba corrompido, antes del diluvio en el tiempo de Noé: “Y se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia. Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra” Gén. 6:11, 12. Lo mismo está pasando en el mundo, todo camino del hombre ha sido corrompido; roguemos a Dios que tenga misericordia de nosotros.
Las sociedades juzgan como corrupto al ser humano, sea cierto o falso, por el simple rumor y morbosidad; mas Dios nos puede rescatar de la corrupción, pues dice: “Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos con temor todo el tiempo de vuestra peregrinación; sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación” I Ped. 1:17- 19. Dios le bendiga.
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